sábado, 5 de febrero de 2011

Mitos indígenas colombianos - Origen del hombre.


MITO KUIBA.

Los Kuibas se ubican en extremo oriental del departamento de Casanare, Colombia, y en el Parque El Toparro en el Vichada. Son un reducido grupo étnico colombiano, de no más de 2.500 personas. Este mito sobre el origen de los seres humanos fue recogido del libro Colombia: Mitos y leyendas del autor Luis María Sánchez. La historia cuenta lo siguiente.

Hace muchos año solo vivían animales en la tierra; una tarde se sintió un ensordecedor ruido de truenos y se vió que un rayo salió veloz hacia el cielo y lo partió; de la herida brotó sangre que fue absorbida por el hilo luminoso del rayo y secada por su calor; una vez seca se convirtió en costra y al otro día cayó en pedazos sobre la selva.
Cada pedazo de costra era un pedazo de sangre del cielo que se había coagulado y al caer sobre la selva se rompió y su convirtió en un hombre; como fueron muchos los pedazos de costra que cayeron, muchos fueron los hombres que aparecieron.

En un principio no supieron qué hacer, salvo mirarse extrañados ya que nunca se habían visto, pero poco a poco se fueron relacionando, y al llegar la tarde convinieron permanecer juntos en una cueva muy grande que había cerca; y al amanecer salieron y contemplaron admirados el sol que todo lo iluminaba; caminaron por entre el follaje, sintieron cansancio y tuvieron hambre; se sentaron y así mitigaron lo primero; lo segundo, el hambre, aumentaba y no sabían qué comer.
Recostados en los troncos de los árboles vieron llegar otra tarde; de pronto uno miró las ramas y observó como una gran cantidad de pájaros comían sus frutos; se incorporó y lanzó un gritó; sus compañeros, sorprendidos, lo miraron y al mostrarle lo que hacían las aves, subieron al árbol y empezaron a coger y a comer también. ¡Qué felicidad!, el hambre empezaba a desaparecer; estaban comiendo mangos.
Días después ya distinguían lo que servía para comer y resolvieron nombrar su primer jefe: fue Boupe. Lo primero que este hizo fue repartir las tierras y cuidar que los demás las respetaran; después les enseñó cosas: fabricar arcos y flechas para cazar animales, colocar las carnes de los animales sobre el fuego y comerlas después, cultivar las tierras, bañarse en las aguas, vivir en comunidad, etc; Daimú, diosa del sueño, con sus dedos invisibles les bajó los párpados la segunda noche de la estada en la tierra y les enseñó dormir para descansar.


MITO CHIBCHA.

Creían que en el principio de los tiempos el mundo estaba sumergido en tinieblas. Un ser supremo retenía la luz y súbitamente empezó a emitir los primeros rayos y dio principio a la creación, haciendo que unas aves negras surcasen los espacios repartiendo aire luminoso por sus picos. El mismo ser omnipotente creó el sol, la luna, las estrellas y todo cuanto existe. El sol o Sua y su esposa la luna o Chía, fueron objeto de rendida veneración. El primero era el padre de la vida y como tal regalaba alegría, fecundidad, bienestar. La luna con su pálida faz le inspiraba emoción sagrada, amor, encanto ante los fenómenos de la naturaleza.

El origen del hombre lo situaban en las aguas: de una laguna próxima a Tunja, había salido una mujer llamada Bachué o "La mujer buena", acompañada de un niño de tres años. Cuando creció se desposó con él y de esa pareja descendieron todos ellos. Bachué les enseñó lecciones muy sabias en todo sentido y ya anciana se dirigió con su marido hacia la laguna y ambos , convertidos en serpientes, se lanzaron a ella.